DON LUIS MARÍA GARCÍA GAONA
Investigación y texto : Carlos Rodríguez Arrieche Cronista del Municipio Carache
Trabajo interinstitucional histórico : Alexis Enrique Benítez Coordinador de Deportes de la Alcaldía Comunal de Carache 2026
Estudio Biográfico, Institucional y Social de la Jurisdicción de Carache (1888-1971)
Génesis, Raíces y Linaje Familiar en La Concepción
La reconstrucción científica de la trayectoria de don Luis María García Gaona exige un riguroso andamiaje metodológico en el que las actas del registro civil, los libros de acuerdos parroquiales y los anales del Ilustre Concejo Municipal operen como el sustrato empírico que depura, valida y, en ocasiones, corrige las imprecisiones de la tradición oral. Es en la parroquia La Concepción de Carache donde esta estirpe asentó sus cimientos definitivos a finales del siglo XIX, integrándose de manera orgánica a las dinámicas socioeconómicas del comercio formal, la ebanistería y los flujos logísticos de la arriería interregional.
El Tronco Familiar
Los orígenes de este linaje se anclan firmemente en la figura de su progenitor, don Amador García, un comerciante y maestro ebanista cuyo origen geográfico se sitúa, según la memoria viva de sus descendientes, en las Islas Canarias. La historiografía local describe sus extensas jornadas transhumantes ingresando al territorio venezolano por las costas del estado Falcón —específicamente por el puerto y la histórica vía de Coro—, desempeñándose con tenacidad en el oficio de arriero. Don Amador transportaba mercancía seca hacia los activos centros de intercambio de Carora, para luego adentrarse de manera definitiva en la intrincada geografía de las tierras altas del estado Trujillo.
Fue en el Municipio La Concepción de Carache donde el comerciante peninsular fijó su residencia definitiva y constituyó su hogar junto a doña María del Carmen Abigail Gaona, cuya nítida filiación e identidad civil quedan validadas en los registros parroquiales y civiles de las generaciones sucesivas. De esta unión matrimonial nacieron dos hermanos que harían vida civil y productiva en la jurisdicción durante la primera mitad del siglo XX: Ramón García Gaona y nuestro personaje central, Luis María García Gaona. Ambos crecieron bajo el régimen de valores de la sociedad de La Concepción, asumiendo rumbos existenciales marcadamente diferenciados en su adultez: mientras Ramón permaneció soltero y consagrado con hidalguía a los oficios de obrero en la localidad hasta su fallecimiento a los 77 años de edad, ocurrido el 20 de abril de 1978, Luis María se encauzaría plenamente hacia el dominio de las letras, el comercio legal, la contabilidad privada y la gestión pública civil de alta jerarquía.
A nivel metodológico, la tradición oral local incurrió históricamente en el error de catalogar a don Luis María García Gaona como extranjero. Este fenómeno de transposición memorística, sumamente común en la crónica de los pueblos andinos, tendió a confundir las líneas generacionales, adjudicándole al hijo el origen geográfico del padre. Al haberse criado don Luis en un entorno doméstico regido por un inmigrante canario de acento insular marcado, y al haber regentado posteriormente firmas comerciales de capital extranjero, la psique colectiva del vecindario asimiló su figura a la condición de foráneo. Sin embargo, el examen paleográfico de sus documentos de identidad desmiente de forma taxativa esta consideración, demostrando que don Luis era un trujillano con pleno arraigo nativo.
El Hogar García-Hernández y la Red de Parentesco
Establecido en su madurez como un activo comerciante, tenedor de libros y hombre de sólida formación humanística, Luis María García Gaona nació en el año 1888 en el seno de la sociedad de La Concepción. En este mismo suelo contrajo nupcias legítimas con doña Josefa Hernández, una respetable matrona nativa de la referida localidad, nacida hacia 1897. Del matrimonio García-Hernández emanó una descendencia de cuatro hijos legítimos que expandieron y consolidaron el prestigio del apellido en la comarca: • Josefina García Hernández (conocida afectuosamente como "Chepina"): Nacida el 14 de septiembre de 1924 y presentada formalmente en noviembre de ese mismo año ante la Jefatura Civil del Municipio La Concepción. En su madurez se consagró con honda vocación a la docencia pública como profesora, falleciendo en la ciudad de Mérida el 21 de mayo de 1985.
• Carmen Onésima García Hernández: Nacida el 16 de febrero de 1926 y asentada legalmente en los registros públicos el 23 de febrero del mismo año en La Concepción. En su juventud, su prestancia la llevaría a ser electa por aclamación popular como la primera Reina del Deporte local.
•José Luis García Hernández (llamado entrañablemente "Cheli"): Nacido el 15 de abril de 1926 y bautizado bajo el rito católico un mes después, el 15 de mayo, en los libros de la Parroquia San Juan Bautista de Carache.
• Anacelina García Hernández (citada de igual forma en los registros como Ana Celina).
Este núcleo familiar estrechó vínculos de profunda proximidad con el hogar colindante de doña María Hernández (hermana de doña Josefa) y don Ramón González Vale. Los hijos de este matrimonio —los hermanos González Hernández— compartieron con la prole de don Luis María los espacios de la crianza, el vecindario y las vivencias cotidianas en calidad de primos hermanos. Esta articulación consanguínea estructuró una red de parentesco vital que operó como pilar de la cohesión social, la solidaridad económica y el quehacer comunitario en el Carache de mediados de la vigésima centuria. (En anexos flujos migratorios y asentamientos familiares)
El núcleo familiar y la primera descendencia de don Luis María García Gaona . De pie (de izquierda a derecha): Carmen García Hernández, Ana Celina García Hernández, José Luis García Hernández y Josefina García Hernández; concluyendo el flanco derecho el ciudadano José Francisco Muñoz. Sentados: El ex-presidente municipal don Luis María García Gaona y su señora esposa, doña Josefa Hernández de García, flanqueados por sus nietos mayores: José Francisco Muñoz García, Nancy Muñoz García y Luis Enrique Muñoz García.
"De pie (izq. a der.): María Hernández de González y Ramón González Vale. Sentada al centro: Mamá Carmela. Hijos de María (izq. a der.): Juan, Narcisana, Graciela (en las piernas) y Luis González Hernández. Fotografía tomada en La Concepción de Carache, aproximadamente entre 1922-1923"De pie: Josefa Hernández y Luis García Gaona. Sentada: Mamá Carmela, madre de Josefa y María. A sus pies: la niña Carmen García Hernández. Fotografía tomada en La Concepción de Carache, aproximadamente entre 1922-1923."
Familia González Hernández, 1922 . Izquierda: Luis González Hernández, Centro: Narcisa González Hernández (con la cesta), Derecha: Juan González Hernández Arriba: Graciela González Hernández
El niño José Francisco Muñoz en compañía de sus padres, don José Francisco Muñoz y doña Carmen García Hernández de Muñoz.
Los esposos Josefa Hernández y Luis García Gaona. Jardín de su casa, al final de la Av. San Juan (1937).
Av. 2 San Juan
Dique de la Quebrada Vitaru: Antigua pared de tapia hoy sellada con bloques. Este vano albergaba la escalera que comunicaba el solar con la quebrada, permitiendo el acceso directo a sus aguas claras y perennes, provenientes de las nacientes montañosas.
La memoria del espacio doméstico: Acceso a la cocina de la deshabitada casa de Luis García en Carache, año 1970. La toma, realizada desde el solar al final de la avenida San Juan, destaca el contraste entre el suelo exterior empedrado, el apilamiento de tejas criollas y la sobria penumbra del interior de la vivienda. La presencia de la familia García en el sector se consolidó con la figura de don Amador García, padre de Luis García Gaona. Don Amador fijó su residencia en la calle San Juan, y aprovechando la estratégica ubicación de su vivienda en la esquina que cruza con la calle Regeneración (hoy Atanasio Girardot), abrió una pulpería que sirvió por años a la comunidad.
Juventud, Forja Académica y el Estatuto de la Nacionalidad
El tránsito de las postrimerías del siglo XIX hacia los albores de la centuria vigesimal impuso una profunda y urgente necesidad de modernización institucional en las provincias interiores de Venezuela. El proceso de centralización del Estado y la complejización de las transacciones de mercado requerían la inmediata incorporación de ciudadanos letrados, aptos para el dominio riguroso del orden numérico, los rudimentos del derecho público y la normativa comercial imperante. En este preciso contexto histórico, la juventud de Luis María García Gaona estuvo signada por un itinerario educativo trashumante y de alta exigencia, desplazándose por las rutas del occidente del país para adquirir las destrezas científicas que ulteriormente vertería sobre su lar nativo.
Las Estaciones del Saber: De El Tocuyo a Trujillo
La decisión de don Amador García de enviar a su primogénito, Luis María García Gaona, a cursar estudios de Bachillerato en la histórica ciudad larense de El Tocuyo no respondió únicamente a la indiscutible reputación de sus aulas normalistas y su rigor humanístico; obedeció, sobre todo, a una sólida lógica de planificación familiar y redes de apoyo consanguíneo.
A finales del siglo XIX y principios del XX, el traslado de un joven desde el Distrito Carache hacia otras provincias representaba un enorme desafío logístico, financiero y moral para cualquier familia. La orfandad temporal de los estudiantes en pensiones o residencias particulares solía ser un factor de disuasión. Sin embargo, para la familia García-Gaona, el mapa geográfico de la educación coincidía perfectamente con el de sus propios orígenes.
El Amparo del Tronco Gaona en el Eje Larense
La identidad de la madre de Luis María, doña María del Carmen (Abigail)Gaona, tenía sus raíces directa arraigadas en la parroquia Río Tocuyo (Estado Lara). En esta fértil región, el apellido Gaona no era una presencia aislada, sino un linaje ampliamente respetado y sólidamente establecido. Las investigaciones en los libros parroquiales de la zona revelan que el núcleo familiar de Silvestre Gaona y María de la Cruz Gil —quienes compartían una estrecha raíz de hermandad o primacía directa con doña Abigail— constituía un nodo de estabilidad económica y social en el sector.
Al enviar al joven Luis María a El Tocuyo, don Amador García y doña Abigail Gaona no lo estaban entregando a la incertidumbre de una ciudad desconocida. Por el contrario, el estudiante contaba en el eje territorial de Río Tocuyo y El Tocuyo con el amparo protector, la vigilancia moral y el auxilio logístico de sus tíos, primos y demás allegados del tronco común Gaona.
En consecuencia, la «Estación del Saber» en El Tocuyo no fue un hecho fortuito de la geografía, sino el resultado de un puente migratorio y familiar previamente tendido. La presencia de los pioneros Gaona en la provincia de Lara pavimentó el camino intelectual de Luis María, permitiéndole adquirir esa caligrafía magistral, esa ortografía impecable y esa sólida formación clásica bajo el cuidado y la mirada atenta de su propia sangre.
La Credencial Técnica de Contabilista en Trujillo: Con la madurez de los años, su especialización científica se orientó de manera definitiva hacia la economía y las ciencias comerciales. Se trasladó a la capital del estado, la ciudad de Trujillo, donde obtuvo el codiciado título de "Contabilista". Este término técnico, empleado con estricta propiedad jurídica e institucional a principios del siglo XX, acreditaba a los expertos formados en la rigurosa disciplina de la teneduría de libros, la auditoría de balances comerciales, el cálculo fiscal y la estructuración de contabilidades complejas. Esta preparación técnica, dada la alta tasa de analfabetismo y rezago instruccional de la provincia, constituía un activo humano sumamente escaso y valorado tanto por el Estado como por la alta burguesía mercantil.
Blindaje Jurídico de su Nacionalidad Frente al Contexto Nacionalista
Para comprender científicamente la legitimidad de su posterior inserción en los más altos estratos de la administración pública y judicial de Venezuela, es indispensable analizar su estatus civil a la luz del orden constitucional que rigió su vida y sus nombramientos. Como don Luis ejerció sus principales cargos bajo los regímenes de los generales Juan Vicente Gómez y Eleazar López Contreras, el marco legal supremo que gobernó sus actuaciones estuvo consagrado en las Constituciones de los Estados Unidos de Venezuela de 1931 y 1936.
El primer descarte definitivo de su supuesta extranjería se sustenta en el principio del Ius Soli (derecho del suelo) consagrado de manera unánime en el derecho público venezolano de la época:
Constitución de 1931 (Título II, Artículo 28, Numeral 1): > "Son venezolanos por nacimiento: 1. Todos los nacidos en el territorio de la República..."
Constitución de 1936 (Título II, Artículo 28, Numeral 1): > (Mantiene exactamente la misma redacción de la carta magna precedente).
Por el solo hecho fáctico y legal de haber nacido en el territorio de la parroquia La Concepción del Distrito Carache, el estatus jurídico de Luis María García Gaona ante el Estado venezolano era el de Venezolano por Nacimiento, gozando de la plenitud de los derechos políticos y ciudadanos de la República, independientemente de que su línea paterna se originara en la inmigración canaria. El registro civil inmediato efectuado por su padre don Amador ante las autoridades locales legalizó de forma permanente su condición de ciudadano nativo.
El Cerebro del Comercio Local y Catalizador de la Modernidad
Al retornar a Carache investido con su credencial de Contabilista, García Gaona se incorporó con prestancia al circuito productivo de la región. Su probada rectitud moral y su destreza en el manejo de los libros contables determinaron que asumiera la fiscalización y auditoría del comercio tradicional más importante de la época. Se encargó formalmente de abrir, llevar, balancear y refrendar los libros diarios, mayores y de inventario de las tres grandes pulperías y almacenes de ramos generales que centralizaban el movimiento de mercancías en el pueblo, propiedad de la respetada firma comercial de la familia Pérez. Su firma autógrafa, estampada al pie de los balances, estados de ganancias y pérdidas, y recibos fiscales, adquirió el rango de sinónimo de fe pública comercial ante los tribunales y las prefecturas del Distrito.
Sin embargo, su visión no se circunscribió a la frialdad de las cifras y los balances comerciales. Don Luis María operó como un auténtico agente de vanguardia técnica y social para los habitantes de Carache. Comprendiendo la necesidad de romper el aislamiento geográfico de los Andes, utilizó su red de influencias y su capacidad logística para participar de forma protagónica en dos tecnológicos trascendentales: el financiamiento e introducción del primer vehículo automotor que surcó los caminos carreteros del pueblo, y la instalación del primer equipo de proyección cinematográfica en la localidad. Ambos sucesos transformaron radicalmente el horizonte cultural, la conectividad y el sano esparcimiento de la sociedad carachense de las primeras décadas del siglo XX.
El Ciudadano en el Tablado Público – El Poder Edilicio y la Presidencia del Concejo Municipal
El reconocimiento comunitario derivado de su impecable desempeño como profesional de la contabilidad, sumado a su solvencia ética e ilustración, le abrieron de forma temprana las puertas de la alta política y la administración pública del Distrito Carache. Su inserción institucional se inició de manera ascendente en el seno del Ilustre Concejo Municipal, corporación en la que demostró una versatilidad técnica indispensable para el ordenamiento jurídico, electoral y fiscal del territorio.
Construcción de las aceras en 1932 (Foto cortesía Diana Pérez)
La Carrera Edilicia: De la Suplencia a la Sindicatura Procuradora
La trayectoria político-administrativa de García Gaona en la cámara municipal quedó sólidamente registrada en los libros de actas del ayuntamiento, estructurándose en tres etapas fundamentales de creciente responsabilidad:
Concejal Suplente (1933): Su actividad legislativa documentada se inicia formalmente en las sesiones de marzo, julio y agosto de 1933. En este periodo inicial de fogueo deliberativo, asistió de manera regular a las plenarias de la cámara, acompañando a los concejales principales en debates críticos para la estabilidad local, tales como la revisión del presupuesto general de gastos y la adecuación de las ordenanzas de rentas.
Síndico Procurador del Distrito (1934-1935): Demostrando la profunda confianza que su rectitud inspiraba en las distintas facciones políticas locales, en la sesión solemne de instalación del 1 de enero de 1934 fue electo por unanimidad como Síndico Procurador del Concejo Municipal. Bajo esta investidura, asumió la representación jurídica de la municipalidad, la defensa judicial de los ejidos y tierras comunales, y la supervisión legal de los contratos públicos. Su eficiencia técnica motivó que, en mayo de 1935, tras una reconfiguración interna de la junta directiva de la cámara, fuera ratificado con honores en el cargo.
Miembro Principal y Doble Investidura (1936): El 2 de enero de 1936, habiendo sido electo por votación popular en los comicios correspondientes, se instaló formalmente como Miembro Principal (Concejal) para el nuevo periodo constitucional. En esa misma sesión inaugural, el cuerpo edilicio resolvió ratificarlo en el cargo de Síndico Procurador, estampando su firma en los anales municipales con una doble condición institucional que consolidaba su rol como el gran arquitecto legal del Distrito.
El Ascenso a la Secretaría y las Comisiones Estratégicas (1937-1938)
Su dominio de los procedimientos administrativos le permitió continuar sirviendo a la institución desde áreas operativas de alta confianza institucional:
Secretario del Ilustre Concejo (1937): El 29 de octubre de 1937, la Cámara Municipal se reunió en Sesión Extraordinaria bajo la conducción de su presidente, Jerónimo Godoy, y con la asistencia de los ediles Lucio G. Álamo, Pedro Vilorio y Rigoberto Dávila. Tras aceptarse la renuncia del secretario saliente, el concejal Mario Rivas propuso formalmente a don Luis María García Gaona para ocupar la Secretaría del Ilustre Concejo Municipal, mientras que el concejal Dávila postuló a la señorita Hilda Benítez Carrizo como Adjunta. Ambas designaciones fueron aprobadas por voto unánime, quedando desde ese instante la pulcra pluma y caligrafía de don Luis como garante de la fe pública de los acuerdos de la cámara.
Comisionado Electoral y Territorial (1938): Retornando a la condición de Miembro Principal en enero de 1938, fue comisionado por el cuerpo legislativo como Miembro Suplente representativo del Distrito ante la Junta Central Eleccionaria. En el ejercicio de este encargo, lideró comisiones especiales destinadas a supervisar los procesos de escrutinio, fiscalizar la instalación legal de las Juntas Electorales Municipales en las parroquias foráneas del Distrito y salvaguardar la legitimidad del sufragio conforme a las leyes electorales de la era lopecista.
La Consolidación del Liderazgo: Presidencia de la Mesa Directiva y Defensa Nacional (1940-1941)
El inicio de la década de 1940 situó a García Gaona en la cúspide del poder político distrital, debiendo administrar la institución en una coyuntura internacional de extrema complejidad derivada del estallido de la Segunda Guerra Mundial:
Vicepresidente y Presidente Encargado (1940): Durante el transcurso de mayo de 1940, ejerció las funciones de Tercer Vicepresidente y, posteriormente, de Primer Vicepresidente Encargado de la Presidencia del cuerpo edilicio, asumiendo la conducción directa de los debates legislativos y la promulgación de decretos fiscales urgentes.
Presidente de la Corporación Municipal (1941): El 1 de enero de 1941 fue elegido formalmente como Presidente del Concejo Municipal del Distrito Carache. En dicha sesión inaugural se registró un notable debate cuando don Luis, en un gesto de sobriedad y ética republicana, presentó la renuncia a su investidura alegando el vencimiento de su periodo previo; no obstante, concejales de la talla del edil de apellido González se opusieron firmemente a aceptar su dimisión, declarando ante el acta que García Gaona era un "elemento absolutamente necesario para la regularidad del buen funcionamiento de la Corporación". Anteponiendo su compromiso patriótico con el destino de Carache, don Luis retiró su renuncia y aceptó ejercer el cargo de forma abnegada, manteniéndose con firmeza al frente de la institución durante todo el año fiscal hasta la sesión de clausura del 31 de diciembre de 1941.
Explicación Jurídica sobre el Ejercicio de Cargos Públicos Nacionales y Locales
Para descartar de forma definitiva cualquier vestigio del mito de su extranjería, es imperativo analizar los impedimentos legales absolutos que las leyes venezolanas imponían en la época. Si Luis María García Gaona hubiese sido ciudadano extranjero (o si hubiese arrastrado problemas de filiación legal en su nacionalidad), el andamiaje del derecho público y las Leyes de Régimen Político le habrían bloqueado de forma tajante el acceso a las funciones que desempeñó.
La Inhabilitación Absoluta para Extranjeros en Cuerpos Deliberantes: Conforme a lo establecido en la Constitución Nacional de 1936 (Artículos 56 y 60) en concordancia con las Leyes Orgánicas de Régimen Político de los Estados, para ser miembro de un Concejo Municipal y, de forma más estricta, para ejercer la Presidencia de la Mesa Directiva (cargo que equivalía a la Jefatura del Gobierno Local y la ordenación de los fondos del tesoro del Distrito), se exigía de manera imperativa e inexcusable "Ser venezolano por nacimiento, en pleno goce de los derechos ciudadanos". El Artículo 38 de la Constitución de 1931 y los decretos ejecutivos sobre extranjeros vigentes en el país vedaban de manera absoluta a los ciudadanos foráneos cualquier tipo de injerencia en la política interna, el voto deliberativo o la conformación de los concejos vecinales.
El Ejercicio de la Primera Autoridad Civil y Judicial (Prefecturas y Judicaturas de Paz): Las Leyes de Régimen Político del Estado Trujillo dictaban que para el ejercicio de las Prefecturas (Jefaturas Civiles) y las Magistraturas de Paz se requería obligatoriamente:
Nacionalidad venezolana originaria.
Saber leer y escribir con solvencia (requisito que don Luis demostraba con creces gracias a su formación como Contabilista).
Inexistencia de sumisión política o jurídica a potencias extranjeras. Dado que el Prefecto ejercía el mando directo de las fuerzas policiales, el orden público y la resolución de controversias civiles y agrarias en primera instancia, era jurídicamente imposible que el Ejecutivo Regional otorgara dicho nombramiento a un extranjero. Por consiguiente, el impecable recorrido institucional de don Luis en el tablado público es la prueba científica más contundente de su indiscutible nacionalidad venezolana.
Gestión de Vanguardia y Garante de la Legalidad Civil
Durante su mandato presidencial en el Concejo Municipal, su firma y visión impulsaron reformas estructurales de gran alcance:
Modernización Fiscal y Obras Públicas: En 1940 integró una comisión especial junto al concejal Sáez con el objeto de redactar y proponer una nueva Ley de Impuesto y Presupuesto Municipal, logrando actualizar las tasas de recaudación de acuerdo con la realidad inflacionaria de la época. Asimismo, regularizó las tarifas y el personal del Carro Fúnebre del Distrito y ordenó la reestructuración física de la parrilla del Matadero Público.
Fomento Cultural: Presidió la trascendental sesión en la que se aprobó redirigir los subsidios económicos municipales que recibía el periódico local "Libertad" (el cual cesaría su circulación en diciembre de 1941) a favor del sostenimiento de la Biblioteca de la Sociedad Bolivariana de Carache, salvaguardando el patrimonio de dicha infraestructura educativa. De igual forma, en mayo de 1940 coordinó la entrega formal de los instrumentos de la Banda Municipal a los músicos locales para asegurar el reinicio de las retretas dominicales.
Garante de la Identidad Civil: Un testimonio material incontrovertible de su pulcritud archivística quedó asentado el 15 de diciembre de 1941. En estricto cumplimiento de lo consagrado en el artículo 451 del Código Civil de los Estados Unidos de Venezuela vigente para la época, don Luis María García Gaona, haciendo uso de sus atribuciones como Presidente del Concejo Municipal, firmó de su puño y letra la apertura formal del "Libro I de las Personas" destinado a registrar las partidas de defunción en el Municipio Segarra para el año fiscal de 1942. El encabezado paleográfico del libro y su rúbrica institucional dan fe de su rol como el gran ordenador de la legalidad civil del territorio.
Seguridad y Defensa Nacional Frente a la Segunda Guerra Mundial: En la sesión ordinaria del 15 de mayo de 1940, bajo su conducción presidencial encargada, el Concejo Municipal aprobó por unanimidad la adhesión irrestricta del Distrito Carache a las medidas de emergencia decretadas por el Gobierno Federal de Venezuela con motivo de la agresión armada en Europa, ordenando la difusión masiva del acuerdo en "hoja suelta" para mantener la calma y el sentido de alerta en la población. Posteriormente, el 1 de enero de 1941, conformó una comisión junto al concejal Durán Leal para trabajar de la mano con el Jefe Civil y dar estricto cumplimiento al Artículo 21 de la Ley de Servicio Militar Obligatorio en toda la jurisdicción territorial del Distrito.El
Magistrado de Paz y la Epopeya de las Cuatro Esquinas en La Pandita
La intachable reputación institucional de don Luis María García Gaona, consolidada en las actas de la cámara municipal, se tradujo de igual forma en el ejercicio directo de la autoridad civil sobre los ciudadanos. Su trayectoria vital combinó con natural ecuanimidad la rigurosa administración del orden público, el ejercicio de la judicatura de paz y una profunda e indisoluble integración con las manifestaciones lúdicas, las costumbres folclóricas y el sano esparcimiento de la sociedad carachense de la primera mitad del siglo XX.
La Primera Autoridad Civil: Prefecto y Juez de Paz
La designación de don Luis María García Gaona como Juez de Paz de la localidad no solo respondió a una investidura formal o institucional, sino al reconocimiento directo de un código etnográfico arraigado profundamente en la oralidad andina: el tratamiento de "Dñon". En la sociedad carachense, esta distinción civil no se heredaba por títulos nobiliarios ni se decretaba en gacetas oficiales; era un consenso consuetudinario que la comunidad otorgaba únicamente a quienes alcanzaban una intachable autoridad moral, madurez y vocación de servicio. Al conferirle este tratamiento, el pueblo validaba su palabra empeñada y su rectitud jurídica natural, transformando su investidura en una judicatura de paz sumamente respetada, donde su mediación vecinal poseía un peso resolutivo sustentado en el honor, la equidad y el respeto eterno de sus semejantes.
En el Municipio La Concepción: Retornando a su terruño natal, asumió formalmente el cargo de Prefecto. En esta función, y en estricta consonancia con las leyes vigentes del Estado Trujillo, ejerció de forma paralela como Juez de Paz. Se convirtió en el mediador directo de enconados conflictos agrarios, disputas de linderos de fincas y acuerdos vecinales de convivencia, aplicando su reconocida equidad jurídica para mantener la armonía comunitaria en la comarca que lo vio nacer.
En el Municipio Carache: Su probada solvencia y efectividad administrativa determinaron que fuera promovido a la cabecera del Distrito, asumiendo la Prefectura de Carache. Al igual que en su experiencia previa, esta jefatura civil llevaba implícita la figura de Juez de Paz para toda la jurisdicción urbana y sus zonas de influencia periférica, consolidando su reputación como un funcionario probo cuya firma otorgaba plena fe pública y legalidad a las actuaciones del vecindario.
La Pasión por el Deporte y el Tablado Lúdico
Paralelamente a su impecable desempeño en los despachos profesionales, comerciales y judiciales, don Luis María García Gaona fue un ciudadano plenamente integrado a las manifestaciones recreativas de su tiempo. En el ámbito lúdico local, destacó como un consecuente y respetado gallero, así como un hábil competidor en el juego de las bolas criollas y los bolos. Sin embargo, su aporte más imperecedero, trascendental y revolucionario para la juventud y la identidad cultural carachense fue la introducción, estructuración y definitiva institucionalización del béisbol.
Hacia la primera mitad de la vigésima centuria, el crecimiento de la disciplina de las cuatro esquinas cobró un auge sin precedentes a nivel de la cuenca del Caribe, un fenómeno deportivo que se hizo frecuente y popular en los rincones más apartados de la provincia venezolana gracias a las primeras retransmisiones radiofónicas de las ligas profesionales. Motivados por este entusiasmo sonoro y las narraciones radiales, la juventud carachense encontró en la figura y el liderazgo de don Luis García Gaona al conductor idóneo para dar un impulso definitivo al nacimiento del deporte rey en la localidad.
La Pandita en la década de 1930. Vista panorámica de la entrada al poblado y la Calle del Comercio flanqueada por la montañas
El Campo de Juego de La Pandita: Esfuerzo Comunitario e Iglesia
Las tardes de los domingos se transformaron en el escenario de los encuentros de las nacientes novenas de aficionados, ejecutados sobre unos terrenos planos ubicados en las vegas de La Pandita, en las periferias del Camino Real hacia la Calle del Comercio. Aquellos predios pertenecían originalmente a la sucesión de los Hermanos Rodríguez, existiendo documentación registrada que avala un lote específico de vegas a nombre del señor Abelardo Rodríguez, espacio colindante con las tierras de la familia Cañizales donde se erigiría posteriormente campo de baseball (sector donde en la actualidad se ubica la estación de servicio). El terreno indispensable para trazar el diamante de juego y las prácticas fue finalmente adquirido mediante una suscripción popular, uniendo el esfuerzo económico de todo el vecindario para asegurar el nacimiento del primer campo deportivo formal de Carache.
A esta iniciativa pionera de García Gaona se sumó una alianza institucional de enorme valor humano y social: la comprensión y el decidido apoyo del Padre Sánchez Romero, quien ejerció con gran liderazgo espiritual y social como Párroco de Carache entre los años 1941 y 1942. La perfecta comunión lograda entre la Iglesia Católica, la juventud entusiasta y el pionero esfuerzo civil transformó el ambiente recreativo carachense en una dinámica viva y unificadora.
Inauguración, Reinas y Uniformes: Nace una Tradición Perenne
La inauguración formal de este espacio deportivo constituyó un magno acontecimiento social y eclesiástico que marcó un indeleble en la historia local. En el marco de los solemnes preparativos, se llevaron a efecto las primeras elecciones para la Reina del Deporte, un honor que por votación popular recayó en la elegante señorita Carmen García Hernández, hija mayor del prócer deportivo. En una fastuosa carroza dispuesta bajo el solio arzobpal utilizado ordinariamente para las visitas pastorales de alta jerarquía, y acompañada por los acordes marciales de la banda municipal, la soberana recorrió la calle San Juan en medio del júbilo público, antes de ser solemnemente coronada en el improvisado y polvoriento stadium de La PanditEn la ejecución de aquellos históricos torneos de aficionados, don Luis María no solo actuó como el gran organizador y mánager tras bastidores, sino que también impartió justicia en el terreno de juego desempeñándose con rigurosidad como umpire principal. Para la consolidación técnica de la disciplina, Gaona contó con la estrecha sintonía de doña Margarita Rosales de Caruci, ferviente radioyente de los campeonatos nacionales y esposa del célebre músico caroreño Alejandro Caruci, ambos radicados en la población. Juntos coordinaron las logísticas de los desafíos y diseñaron los emblemáticos uniformes de color azul y rojo para las novenas locales.
Esta chispa inicial transformó radicalmente la dinámica recreativa de la comarca, sembrando la semilla para las generaciones de relevo de las décadas de 1950 y 1960. Figuras que compartieron con él en el ámbito del juego —como el propio don Vicencio Balestrini, su hermano Héctor Balestrini, Francisco Palma, el legendario lanzador Luis "Metralleta" Cañizales, Benito Morillo, Che María Godoy, Ciro Azuaje, Luis "El Zurdo" Benítez, Juan Pimentel, Cheo Valera, Ramón Morales, Milton Valera y el bachiller Gonzalo Gonzalo— darían continuidad a la pasión beisbolera local en las filas de los equipos Minumboc y Pampero (este último promovido por Elcio Santilli), expandiendo la liga hacia memorables encuentros interpueblos contra los seleccionados de Pampán y Carora.
Formación oficial de atletas, abanderados y comitiva de honor alineados en el improvisado y polvoriento stadium de La Pandita, momentos previos a la coronación de la Reina del Deporte, la señorita Carmen García Hernández. En el centro de la formación destaca el grupo de damas con vestidos de gala de la época junto a los equipos deportivos con sus respectivos estandartes. Al fondo, se aprecia al público y vecinos presenciando el acontecimiento desde los taludes naturales. Fotografía en tono sepia, desfile e inauguración formal del espacio deportivo.
Grupo de los niños y pobladores locales congregados con motivo de las festividades de la inauguración.
Dos equipos de béisbol. Se identifica a la novena de pie como los «Rojos» (uniforme oscuro con la inscripción «CARDENAL») y a la novena sentada como los «Azules» (uniforme claro). "El campo fue denominado en la localidad "Estadio Viloria"
Juego inaugural, Categoría juvenil. En la escena se observan la tribuna construida con materiales rurales propios de la zona, sirviendo de graderío para los espectadores, mientras un grupo de jóvenes se dispone al juego en el terreno.
El Ocaso en Tierras Merideñas y el Legado Inmortal
Las últimas páginas de la existencia terrenal de don Luis María García Gaona se escribieron lejos de los paisajes áridos, las vegas de cultivo y las tierras comunales de su amado Carache, respondiendo a una dinámica estrictamente familiar e histórica que movilizó a una parte importante de su descendencia hacia otros polos de desarrollo educativo, universitario y profesional en el occidente venezolano.
El Éxodo Familiar hacia la Ciudad de los Caballeros
Hacia mediados del siglo XX, la ciudad de Mérida se consolidaba como el gran faro académico, residencial y cultural de la región andina, ejercida a través del imán institucional de la Universidad de Los Andes. Siguiendo la lógica de superación y movilidad social de la época, una parte de la generación de relevo de los García Hernández buscó nuevos horizontes de vida en dicha localidad. Fue el caso emblemático de su hija, la profesora Josefina García Hernández, quien se radicó definitivamente en Mérida para ejercer la docencia pública y constituir su propio hogar al contraer nupcias legítimas con el ciudadano don Luis Napoleón Landaeta Guaterol.
Al alcanzar la ancianidad y retirarse de forma definitiva de las extenuantes exigencias del comercio formal y los demandantes cargos públicos, don Luis María García Gaona, en compañía de su inseparable esposa doña Josefa Hernández, tomó la determinación migratoria de trasladarse a la ciudad de Mérida. No se trataba de un desarraigo fortuito o por desapego a su lar nativo, sino de una decisión fundamentada en el esquema tradicional de cuidado mutuo familiar: buscar el amparo, el calor del hogar y el resguardo directo de aquella generación de hijos y nietos que ya hacían vida activa e intelectual en la capital merideña. Allí, rodeado del afecto constante de los suyos y bajo el clima templado de la cordillera, don Luis transcurrió sus últimos años con la placidez y la tranquilidad de espíritu de quien lo había dado todo por el progreso de su pueblo natal.
El Cierre de un Ciclo Vital
El 24 de enero de 1966, a las ocho y treinta de la noche, las calles de Carache perdieron definitivamente el eco físico de uno de sus más ilustres y polifacéticos ordenadores civiles. A la avanzada edad de 78 años, y tras haber sido ingresado debido al quebranto de su salud en los espacios de la Clínica Mérida, don Luis María García Gaona falleció a causa de una bronconeumonía, según quedó certificado por el dictamen médico legal del doctor Abdel M. Fuenmayor.
Su acta de defunción, asentada con solemnidad al día siguiente ante la autoridad del Prefecto del Municipio El Llano de la ciudad de Mérida, don José Armando Peña Alarcón, dejó constancia legal e incontrovertible de su origen inquebrantable: "natural del Municipio La Concepción, Distrito Carache del Estado Trujillo". El documento selló para la posteridad su identidad como hijo legítimo de Amador García y Abigail Gaona, esposo de Josefa y padre de Carmen, Josefina, José Luis y Ana Celina. Casi dos décadas más tarde, en mayo de 1985, su hija Chepina cerraría también su ciclo vital en esa misma ciudad, siendo sembrada en la misma tierra merideña que acogió el ocaso de su progenitor.
Infraestructura deportiva y memoria institucional: El legado de Luis García Gaona en el Distrito Carache
En este marco de desarrollo municipal, la figura de don Luis García Gaona emerge como un hilo conductor fundamental que conecta el pasado civil y administrativo de la jurisdicción con su arraigada tradición deportiva.
Vista antigua del lote de terreno ubicado en el sector Barrio Nuevo de Carache. Este espacio fue cedido de forma libre y espontánea al Concejo Municipal del Distrito Carache el 4 de junio de 1962 por Manuel Vicente Quevedo Viloria, actuando en nombre propio y como apoderado de sus hermanas Filomena, María del Rosario y Victoria Quevedo Viloria, herederos de Rafael Quevedo Hernández. La sesión formal fue aceptada en representación del Municipio por el ciudadano Emiro Cesar Ponce, en su carácter de Presidente del Concejo Municipal, quedando formalizada la tradición legal y plena propiedad del inmueble a favor de la municipalidad para su exclusivo destino como centro deportivo.
Institucionalización del Espacio Deportivo (1966)
Los primeros pasos firmes hacia la delimitación y resguardo de la infraestructura deportiva local quedaron registrados en los anales del Concejo Municipal a mediados de los años sesenta. El 18 de febrero de 1966, la Comisión Distrital Deportiva elevó una solicitud formal ante la Cámara Municipal con el propósito de requerir materiales específicos destinados a cercar el terreno deportivo de la localidad.
Este requerimiento no constituyó un mero trámite administrativo, sino una de las primeras acciones institucionales orientadas a delimitar formalmente las áreas de juego en Carache. Con el reacondicionamiento e instrumentación legal de estos espacios, el municipio comenzaba a saldar una deuda histórica con la juventud y a estructurar lo que más tarde se convertiría en el epicentro de la dinámica atlética distrital.
Legado Póstumo y Consagración de la Nomenclatura Local (1968)
Hacia finales de la década, el reconocimiento a la trayectoria de los hombres ilustres que forjaron el Distrito se transformó en un pilar de la gestión municipal. La sesión del 30 de junio de 1968 representó un hito trascendental para la memoria histórica de la comunidad, bajo la promoción del concejal José Juan Rodrí guez Falcón. En dicha jornada, el cuerpo edilicio tomó acuerdos definitivos sobre la nomenclatura de importantes recintos públicos:
· Designación del Stadium "Luis García Gaona": En reconocimiento a su impecable trayectoria civil, política y de servicio público en la municipalidad, se aprobó bautizar el estadio de la población con su nombre. Como testimonio de la solemnidad del acto, la cámara municipal acordó el envío inmediato de una notificación oficial a sus familiares directos residenciados en la ciudad de Mérida, informándoles sobre el histórico tributo.
· Parque "Marcelino Zambrano": En la misma sesión, se acordó honrar la memoria del insigne ciudadano conocido afectuosamente como el "Maestro Pampayo", otorgando su nombre al parque infantil de la localidad.
Pocas semanas después de estos acuerdos, en la Plaza Bolívar de Carache se convirtió en el escenario de una Sesión Solemne de alta relevancia política, al recibir la visita oficial del Presidente de la República, el Dr. Raúl Leoni, consolidando un periodo de notable visibilidad e importancia institucional para el Distrito.
El Presidente de la República, Dr. Raúl Leoni, se dirige a los habitantes de Cuicas durante su gira oficial al Distrito Carache en agosto de 1968. Esta histórica visita presidencial, que incluyó una célebre Sesión Solemne en la Plaza Bolívar de Carache el 7 de agosto de ese año, consolidó un periodo de notable visibilidad e importancia institucional para toda la municipalidad.
Honores Póstumos: La Perpetuidad de un Nombre (1970)
La desaparición física de don Luis María García Gaona no aminoró la profunda huella de gratitud que su obra civil, administrativa, archivística y deportiva había cincelado en el alma de Carache. Por el contrario, su partida motivó a las instituciones a refrendar legalmente los honores definitivos para perpetuar su nombre como un símbolo imperecedero de ciudadanía.
Este reconocimiento definitivo quedó sellado en las actas solemnes correspondientes al libro de sesiones del año 1970. En una emotiva sesión de la Cámara Municipal —asentada formalmente en la Página 137 del texto legal—, tras agotarse los puntos ordinarios de la agenda legislativa, el debate de los ediles se volcó hacia la preservación del patrimonio moral de la jurisdicción.
A proposición formal, del concejal José Juan Rodríguez Falcón (hijo de Rodríguez Quevedo), el Ilustre Concejo Municipal ratificó por unanimidad el otorgamiento del más alto honor deportivo de la zona: distinguir oficialmente con el nombre de "Luis García Gaona" al segundo Stadium establecido en los terrenos que habían sido donados por don Manuel Vicente Quevedo Viloria en la Avenida Carabobo de la población de Carache.
Este acuerdo unánime de la cámara no representó un acto fortuito o de cortesía burocrática superficial; significó el justo, científico e histórico reconocimiento a un auténtico visionario. Décadas atrás, en las tierras comunales de La Pandita y junto al histórico Camino Real, García Gaona había levantado con su propio peculio, esfuerzo y pasión el primer campo de juego de la localidad. Allí actuó no solo como organizador y promotor, sino como jugador; mánager y umpire (Dompayer) de aquellos torneos primigenios que sembraron la semilla del béisbol en la región.
De este modo, la municipalidad elevó a la perpetuidad el nombre del pionero del deporte local, inscribiéndolo precisamente en las mismas estructuras físicas destinadas a albergar y consolidar el porvenir de las futuras generaciones de Carache.
Dentro de la reconstrucción de la memoria deportiva de Carache : La inauguración del Estadio Luis García Gaona1
Uno de los hallazgos más significativos —logrado gracias al hallazgo de fuentes primarias testimoniales— es la corrección de la fecha inaugural del estadio municipal, cuyo epónimo rinde homenaje a Luis García Gaona. Durante décadas, una placa conmemorativa fijó erróneamente el evento en un día jueves del mes de junio de 1970. Sin embargo, el análisis retrospectivo y el testimonio directo de los protagonistas demuestran un claro anacronismo en dicha inscripción, dado que para ese momento las delegaciones escolares aún se encontraban en período de clases. La verdadera jornada inaugural se celebró de manera inequívoca el domingo 26 de julio de 1970 coincidiendo formalmente con el inicio del receso vacacional y aprovechando el marco dominical para la máxima concurrencia del pueblo.
El protocolo político y deportivo de la jornada
Aquel domingo de julio, las flamantes instalaciones del recinto lucieron abarrotadas por una gran cantidad de espectadores locales que colmaron por completo las tribunas. El acto formal dio inicio a las 11:00 de la mañana con la llegada del Gobernador del estado Trujillo, el Dr. Sánchez Cortés, quien asistió acompañado por una comitiva oficial de alto nivel en materia deportiva. Entre las autoridades estatales presentes destacaron el profesor Luis Loreto Lira, quien para la época ejercía como director del Instituto Nacional de Deportes (IND) en Trujillo, y el señor Carrero, director general de dicha institución. Tras el izado de la bandera nacional y la entonación del himno, las autoridades procedieron al protocolo inicial para cantar formalmente el tradicional "play ball".
Momento solemne del izamiento del pabellón nacional durante el acto formal de apertura de las instalaciones deportivas. En la gráfica se distinguen, de izquierda a derecha, a un sacerdote presente para la bendición de la obra, un miembro de la comitiva civil, Luis D. Godoy, el Prof. Luis Loreto Lira (director del Instituto Nacional de Deportes), el gobernador del estado Trujillo Alejandro Sánchez Cortés en el acto de izar la bandera, y el Br. Régulo Godoy (miembro del IND
El encuentro inaugural: Monseñor Castillo vs. Caimacane
El espectáculo deportivo central de la inauguración consistió en un único encuentro de béisbol de categoría infantil que sirvió como exhibición para el pueblo carachero. La contienda enfrentó a dos destacadas novenas provenientes de la ciudad de Valera. Por un lado, saltó al terreno el equipo de la Escuela Monseñor Castillo —del sector Plata 2—, que ostentaba el título de campeones de su localidad. Su rival fue el conjunto de Caimacane, escuadra valerana organizada y patrocinada por el recordado impreso El Tubazo Deportivo bajo las figuras de Rafael Pinto y el señor Lantieri. Los Caimacanes se presentaron al terreno como el conjunto mejor uniformado de la cita, luciendo vistosos uniformes amarillos. Por su parte, la novena de la Monseñor Castillo portaba gorras rojas, franelas con ribetes rojos y pantalones de kaki sostenidos con ligas confeccionadas artesanalmente por sus propias madres.
Aunque el encuentro se disputó entre dos divisas foráneas, la representación local de Carache estuvo plenamente activa en el cuerpo arbitral, ya que la responsabilidad de impartir justicia en el home y las bases recayó sobre dos umpires (Dompayer) originarios del municipio.
El cuerpo técnico de los visitantes estuvo integrado por destacados entrenadores del IND, como Mariano Quintero y Julio Pirela (este último, entrenador del estadio de Valera), quienes sufrieron un leve retraso al inicio del juego debido a los inconvenientes para trasladar las pelotas oficiales de la categoría infantil. Esto obligó a que el primer inning se disputara provisionalmente con una pelota de categoría junior, de mayores dimensiones, situación que aprovechó la ofensiva de Los Caimacanes para emboscar tempranamente al lanzador abridor visitante y anotar dos carreras en la misma primera entrada.
El desenlace en el terreno y la celebración comunitaria
A pesar del ímpetu inicial de Caimacane, el pitcheo de la Monseñor Castillo se asentó por completo en el montículo a partir del segundo episodio, guiado por la imponente labor del jovencito Hugo Díaz Urribarri, quien asumió la responsabilidad como pitcher abridor de ese día histórico. Con la llegada del material reglamentario y la dirección de sus entrenadores, la ofensiva de Plata 2 reaccionó de forma contundente ante la algrabía de la tribuna carachera. El público local, que llenaba a reventar el estadio, participó con enorme entusiasmo respaldando masivamente a la divisa de los "amarillos" en el renglón de las populares apuestas de la época.
El encuentro concluyen con una abrumadora victoria para la Escuela Monseñor Castillo con una pizarra final de 17 carreras por 2. Tras finalizar las acciones en el diamante y capturarse las respectivas fotografías oficiales del triunfo, la delegación ganadora y los organizadores fueron agasajados por la comunidad con un almuerzo de gala cortesía de una respetable dama de Carache, cerrando así la memorable jornada que selló la apertura del principal templo del béisbol carachero.
De esta selección "Monseñor Castillo" en la fila superior, de pie (de izquierda a derecha), se observa en primer lugar a Hugo Díaz (quien se desempeñaba como pitcher), seguido por el coach de primera base Gonzalo "Chalo" Estrada (con lentes), y el penúltimo de la fila es Éber Africano (con visera blanca) y su hermano debajo de él es Elvis Africano; en la fila inferior, de rodillas, destaca en primer lugar Andrés Eloy Bracamonte portando un casco con doble orejera.
La Emergencia del Balompié y la Consagración en el Tablado del Stadium "Don Luis García Gaona"
La evolución del ecosistema lúdico en la geografía trujillana ha respondido a dinámicas de apropiación social marcadamente diferenciadas según las realidades locales. Conforme a las investigaciones del cronista de la ciudad de Valera, don Luis González (2002), la práctica organizada del fútbol en el estado Trujillo se inició de manera formal hacia la década de 1960, teniendo como epicentro las instalaciones del Colegio Salesianos de esa localidad. No obstante, en la jurisdicción de Carache, el proceso de introducción, difusión y asimilación comunitaria del balompié posee una cronología autónoma, una épica civil específica y un lazo material inquebrantable con la infraestructura que rinde memoria perenne a don Luis María García Gaona. El nuevo deporte no desplazó la herencia beisbolera del prócer, sino que germinó sobre su propio suelo, utilizando el stadium homónimo como el gran tablado de su época dorada.
La Etapa Formativa: El Impulso Inmigrante del fútbol (Década de 1960)
La historiografía local y la cronística documental coinciden en señalar que la incorporación inicial del fútbol en las tierras de Carache se debió al fenómeno migratorio europeo de la posguerra, encarnado de forma protagónica en la figura del ciudadano italiano Hércules Santilli. Oriundo de Pratola Peligna (provincia de L'Aquila), Santilli arribó a territorio venezolano en 1954 y se estableció definitivamente en el municipio en 1956, convirtiéndose en un activo promotor comercial y cultural. Los testimonios archivísticos de la época, entre ellos las memorias de don Eccio Casasanta, confirman que a principios de los años sesenta comenzó la práctica sistemática de este deporte por iniciativa de la colonia extranjera residente, denominados en el argot popular como "los musiues". En este núcleo germinal destacaron asimismo los hermanos de origen murciano Pedro y Rufino Montero, en estrecha sintonía con otros ciudadanos de nacionalidad haitiana e italiana que hacían vida laboral en la comarca.
En sus albores, los desafíos carecían de una estructura federativa, reglamentaria o arbitral formal. Se trataba de dinámicas de fin de semana caracterizadas por una infraestructura sumamente rudimentaria: las porterías eran confeccionadas de forma artesanal con guaduas (bambúes) extraídas de las vegas locales y los terrenos de juego carecían de marcaje calcáreo visible. Los balones empleados, manufacturados con gruesas capas de cuero legítimo, presentaban la particularidad de absorber grandes cantidades de agua durante los días de lluvia o al contacto con los terrenos fangosos de las vegas. Esta condición incrementaba notablemente el peso de la esfera, llegando a provocar severos traumatismos craneales, hematomas y aturdimiento en los atletas nativos tras la ejecución del cabeceo.
Ante la absoluta ausencia de subsidios estatales o gubernamentales, la preservación y restauración del costoso material deportivo dependía de la inventiva privada y la colaboración comunitaria. En este ámbito, personajes locales como el célebre "Bachiller Hormiga" desempeñaron un rol técnico fundamental al consagrarse a la reparación manual de los balones dañados. El "Bachiller" aplicaba minuciosas técnicas de costura interna —procedimientos similares a las suturas de la cirugía médica— para lograr que la trama del hilo quedara resguardada en el interior de la esfera, evitando que las costuras lastimaran la piel de los futbolistas y prolongando la vida útil del escaso inventario deportivo.
La progresiva popularidad de esta disciplina captó con rapidez el entusiasmo de la juventud carachense, derivando en la fundación de los dos primeros clubes formales de la localidad: Los Rojos (denominado formalmente "Roma", en directa alusión y honor al hotel propiedad de Hércules Santilli, quien fungía como director, mecenas y principal patrocinador de la divisa) y Los Verdes. Las confrontaciones dominicales entre ambas escuadras se escenificaban en los terrenos del campo deportivo donado por Manuel Vicente Quevedo Viloria. Allí, Santilli estimulaba el rendimiento y la competitividad de los jóvenes más destacados de la jornada mediante atenciones gastronómicas gratuitas en los comedores de su hotel y pases de cortesía para las funciones del cine local.
La rápida socialización del fútbol propició el diseño de los primeros intercambios interurbanos, enfrentando a las selecciones carachenses contra escuadras foráneas de gran prestigio, tales como el club "Messina" de la ciudad de Trujillo —dirigido técnicamente por el maestro sastre Vincenzo—, así como combinados representativos de otros estados de la República, entre los que destacaron el Yaracuy Fútbol Club, Estudiantes de Mérida y el respetado club Repuestos Coromoto de la ciudad de Valera. De este modo, la década de 1960 se consolidó en la historia local como el período de emergencia y consolidación de la "pelota pateada" frente a la tradicional hegemonía que el béisbol había sostenido desde los tiempos coloniales de La Pandita.
La Época Dorada y la Institucionalización Federada (Décadas de 1970 - 1980)
La transmutación del fútbol puramente recreativo en una práctica científica, sistemática y de alta competencia en el Distrito Carache ocurrió formalmente a partir de 1975. Este salto cualitativo se ejecutó bajo la conducción técnica, metodológica y organizativa del profesor Pedro José Bravo. Egresado de la prestigiosa Escuela de Promotores Deportivos de San Cristóbal (Táchira) y con una sólida formación complementaria adquirida en la ciudad de Maracay —plaza donde coincidió y compartió cátedra con figuras fundamentales del balompié nacional de la jerarquía de Richard Páez y César Farías—, Bravo introdujo el rigor táctico y la planificación física en la localidad.
Bajo la gestión de Pedro José Bravo, se implementó una estricta regulación institucional mediante regímenes de entrenamientos diarios obligatorios, fijados en el horario de 14:00 a 18:00 horas sobre el césped del Stadium "Don Luis García Gaona". Asimismo, estructuró orgánicamente el organigrama del fútbol local mediante el fichaje técnico de categorías menores (Preinfantil, Infantil A, B y C) y categorías mayores (Juvenil, Primera y Segunda Categoría), requisito civil e institucional que resultaba indispensable para lograr la adscripción formal del municipio ante la Asociación de Fútbol Federado del estado Trujillo.
A nivel de rendimiento y resultados deportivos, el crecimiento cualitativo de los seleccionados de Carache fue catalogado de histórico en los anales de la provincia, transitando de forma rápida de ser considerados por las potencias urbanas como rivales accesibles, a erigirse en auténticas potencias regionales. En el ámbito de la Segunda Categoría, el seleccionado de Carache logró romper todos los esquemas competitivos en 1976 al alcanzar el campeonato estatal, proeza histórica que la oncena local repitió de forma consecutiva durante las temporadas de 1978, 1979 y 1980, consolidándose ante la prensa y las autoridades deportivas como los indiscutibles Tetracampeones del estado Trujillo.
Paralelamente, en la exigente Primera Categoría, el municipio acumuló dos subcampeonatos estatales entre los años 1975 y 1980; en el renglón de la categoría Juvenil se alcanzaron tres subcampeonatos en ese mismo lapso temporal; mientras que en el semillero de la categoría Infantil (divisiones A, B y C) la escuela carachense conquistó una impresionante racha de tres campeonatos consecutivos durante los años 1982, 1983 y 1984.
Este auge organizativo e institucional tuvo su punto cumbre en la temporada de 1980, año en el que el Distrito Carache asumió de manera exitosa la sede oficial del Campeonato Estadal de Fútbol Infantil. Dicho magno evento congregó en el municipio a 22 delegaciones de los diferentes distritos del estado Trujillo, lo que representó una hazaña logística, hotelera y comunitaria trascendental para la sociedad carachense de la época y la definitiva confirmación del compromiso de su dirigencia, entrenadores y atletas.
Dentro de esta destacada y heroica generación de deportistas que cubrieron de gloria el nombre del municipio en los tableros regionales, figuran en la memoria histórica nombres memorables como Atilio Alirio González (apodado "Catedral"), Emigdio Durán ("El Cherresque"), Miguel González, Pablo Emigdio Castillo ("El Pillo"), Héctor Morales ("Rudy"), Iván Valera, Nicolás Montilla ("Manete"), Róger Pérez, Carlos Hidalgo ("Tuti"), Juan Urrutia, Gustavo Montilla ("El Chingo") y Enrique Velásquez ("Chilicón"), entre otros destacados baluartes del patio.
Memoria Colectiva, Estética y Anecdotario Local
El profundo arraigo del fútbol en el imaginario social de Carache se nutrió asimismo de una rica dimensión anecdótica y folclórica. Esta dimensión refleja de manera fidedigna la transición estética, moral y cultural del deporte en el ámbito de la provincia rural venezolana:
La Evolución de la Indumentaria y la Sátira Popular: En el campeonato de la categoría de plata, la adopción de estéticas e indumentarias de corte retro generó situaciones de particular hilaridad. Se registra en los testimonios archivísticos el caso del guardameta Héctor Morales ("Rudy"), quien en una tarde de campeonato saltó al terreno de juego portando un uniforme de diseño italiano antiguo confeccionado a mano por el sastre Eccio Casasanta. La indumentaria consistía en pantalones bombachos acolchados a la altura de la rodilla, un suéter de lana de cuello alto y una boina tejida con visera; dicha estampa provocó la inmediata risa y burla del público asistente en una época donde las tendencias internacionales ya se habían modernizado, lo que perturbó la concentración del guardameta y obligó al cuerpo técnico a realizar el ingreso de un arquero suplente. Un fenómeno similar de sátira y humor popular enfrentó el árbitro local José Manuel, al presentarse a impartir justicia portando un sombrero negro no reglamentario frente al exigente club Repuestos Coromoto.
La Apropiación Heterodoxa de los Espacios: La transición hacia la modernización de los hábitos higiénicos y deportivos de la juventud se evidenció en episodios singulares como el protagonizado por los destacados jugadores "Moquillo" y "El Pillo". Tras concluir un enconado encuentro oficial en la ciudad de Valera, y ante el cansancio del desafío, ambos atletas ingresaron de forma heterodoxa y clandestina a las piscinas de las instalaciones históricas de Carmania para realizar su proceso de aseo corporal. Este hecho desafió abiertamente las normativas de seguridad y las órdenes de los vigilantes de la época, quedando registrado como un testtimonio de la rebeldía y el espíritu festivo de aquella generación de oro.
Consideraciones Finales sobre el Linaje Gaona en el Occidente Venezolano
La reconstrucción documental del linaje Gaona en el occidente venezolano plantea, de forma recurrente, una interrogante fundamental sobre la naturaleza de sus alianzas y el origen de sus protagonistas: ¿arribaron de forma conjunta los fundadores de las ramas troncales desde las Islas Canarias? De acuerdo con las investigaciones históricas y el cruce riguroso de fuentes archivísticas, la respuesta es negativa. La vinculación de los componentes familiares no se originó en el exterior, sino que fue el resultado de dos corrientes migratorias distintas que convergieron de manera dinámica en los caminos comerciales del periodo colonial tardío y los albores republicanos.
Para comprender esta amalgama, es necesario desglosar la procedencia de sus dos pilares fundamentales:
• La Raíz Larense (El origen de Doña Abigail Gaona): Los testimonios documentales demuestran que Doña Abigail Gaona no procedía de los archipiélagos atlánticos, sino que pertenecía a una corriente de poblamiento de origen vasco-larense profundamente enraizada en el país. El apellido Gaona, de naturaleza toponímica y originario de la provincia de Álava en el País Vasco, contaba ya para entonces con un tronco familiar sólidamente consolidado en el eje de Carora y la parroquia de Río Tocuyo, en el estado Lara, cuyos registros se remontan formalmente a la segunda mitad del siglo XVII.
• El Componente Isleño (El origen de Don Amador García): En claro contraste, Don Amador García representa la inmigración canaria directa. Comerciante y arriero de oficio, Don Amador ingresó en solitario al territorio venezolano a través de las costas del estado Falcón, utilizando el puerto estratégico de la Vela de Coro como puerta de entrada.
El espacio de convergencia: La articulación entre ambos linajes no respondió a un traslado transatlántico planificado, sino a la vibrante dinámica socioeconómica del occidente de Venezuela. En el ejercicio de su profesión, Don Amador García recorría y dinamizaba los caminos de mulas, transportando de manera constante mercancía seca desde los puertos falconianos hacia las plazas comerciales de Carora y El Tocuyo. Fue precisamente este persistente flujo mercantil el que propició el contacto, el reconocimiento y la posterior vinculación entre el comerciante isleño y los miembros de la familia Gaona asentados en Lara.
Finalmente, este circuito de movilidad humana y civil halló su punto de arraigo definitivo en el fértil piedemonte del estado Trujillo. La pareja terminó asentándose y fundando su hogar en el Municipio La Concepción de Carache, transformando la unión de la vieja raíz vasco-larense y el dinamismo canario en el motor de una descendencia que se convertiría en actor clave del desarrollo público, comercial y cultural de la comarca carachense durante los siglos XIX y XX.
A continuación, se detalla la cronología y la filiación de los componentes de este linaje a través de los registros de archivo que testifican su evolución:
Apellido Gaona: Raíz Colonial Occidental (Tronco Original del Apellido)
Esta raíz documenta la presencia más antigua de la familia en el occidente venezolano, demostrando que el linaje ya formaba parte de los asentamientos del eje larense y falconiano desde finales del siglo XVII, consolidándose a lo largo de las épocas colonial y republicana mediante ramas clasificadas históricamente como "pardos libres" y vecinos de la región.
Rama Región Lara (Carora - Río Tocuyo - El Tocuyo - Aregue)
Generaciones Coloniales e Independencia (Siglos XVII y XVIII - Principios del XIX)
Gerónimo Antonio de Gaona (c. 1650):
Trascendencia: Representa el tronco documentado más antiguo del occidente de Venezuela. Vecino y fundador de este linaje en Carora a finales del siglo XVII, contrajo matrimonio legítimo con María Luciana del Barrio (también registrada como del Barrio o Barrios).
Joseph de los Reyes Gaona y del Barrio (Primera Generación Nacida - 1682):
Hecho notable: Nacido en Carora el 6 de enero de 1682 y bautizado el 30 de marzo del mismo año en la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de Carora por el Bachiller Diego de Castrillo. Su madrina fue María Isidora de Blasio. Este registro de finales del siglo XVII desplaza el origen rastreable de la familia a casi un siglo antes de lo estimado.
Mariano de la Cruz (c. 1790):
Dato clave: Clasificado sociopolíticamente bajo la categoría colonial de "pardo", fue vecino del eje Carora-Aregue y estuvo casado legítimamente con Ana Francisca Oliveros.
María de la Merced Gaona (Generación de la Independencia - 1815):
Testimonio histórico: Registrada formalmente con el apellido Gaona y descrita como natural de Carora, hija legítima de Mariano de la Cruz y Ana Francisca Oliveros. Contrajo matrimonio eclesiástico el 21 de septiembre de 1815 en la Parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá de Aregue con Joseph de la Concepción Alvarado (hijo legítimo de Juan de la Cruz Alvarado y de María del Carmen de la Cruz).
Generaciones del Siglo XIX (Periodo Republicano y Federal)
Silverio Gaona (c. 1830):
Acontecimiento: Vecino de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario en Río Tocuyo. Aparece registrado formalmente el 1° de septiembre de 1854 en calidad de padrino de bautismo de su pariente Ramón Gaona. Su presencia como varón de edad madura en esta fecha temprana lo consolida como un eslabón clave para el rastreo de las cabezas de familia del apellido en la primera mitad del siglo XIX.
Carmen Gaona (c. 1835):
Dato de valor: Vecina de la parroquia de Río Tocuyo y madre natural de Ramón Gaona en 1854.
Ramón Gaona (Generación de 1850):
Marcador cronológico: Nacido y bautizado el 1° de septiembre de 1854 en Río Tocuyo, Lara. Hijo natural de Carmen Gaona. Su padrino de bautizo fue Silverio Gaona.
María del Carmen Silva (c. 1845):
Punto de inflexión: Madre de María Tomasa Gaona. Su hija contrajo matrimonio en Carora el 17 de marzo de 1865 con Juan Bautista Valera (hijo de Juan Valera).
Hermenegildo Gaona (c. 1840):
Referencia fundamental: Eslabón principal del tronco familiar en Carora. Aparece documentado como testigo presencial en el matrimonio de María Tomasa Gaona y Juan Bautista Valera el 17 de marzo de 1865, actuando en conjunto con Juana Pernalete.
Luciano Gaona (c. 1850):
Dato genealógico: Identificado en la ciudad de Carora. Padre legítimo de Elena Margarita Gaona Gaona, contrajo nupcias con Petronila Mosquera.
Elena Margarita Gaona Gaona (Generación de 1870):
Suceso: Nacida y bautizada el 20 de octubre de 1874 en la Iglesia Parroquial de Carora. Hija legítima de Luciano Gaona y Petronila Mosquera.
Casiano Gaona (c. 1850):
Registro: Vecino de la Parroquia de San Juan Bautista de Carora en la segunda mitad del siglo XIX. Casado legítimamente con Eutiquia González.
Margarita del Carmen Gaona González (Generación de 1870 - Rama Carora):
Dato de archivo: Nacida el 11 de febrero de 1877 y bautizada el 24 de julio de 1877 en la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de Carora por el Pbro. Manuel María Riveros. Su madrina de bautizo fue María del Carmen Pernalete.
Generaciones del Siglo XX (Eje de Transición e Inicio del Siglo)
María Gaona (c. 1882):
Registro civil: Madre natural en El Tocuyo. Soltera, de 23 años de edad para el año 1905, presentó formalmente a su hijo Jesús María Gaona.
Jesús María Gaona (Generación de 1905):
Acontecimiento: Nacido el 15 de enero de 1905 en el Caserío Las Palomitas, El Tocuyo. Hijo natural de María Gaona.
Bruno Gaona (c. 1878):
Testimonio: Agricultor de El Tocuyo. Para el año 1908 contaba con 30 años de edad, soltero. Padre biológico de María Josefa Gaona Rodríguez en alianza con Ninfia Rodríguez.
María Josefa Gaona Rodríguez (Generación de 1908):
Dato biográfico: Nacida el 19 de marzo de 1908 en el Caserío Las Palomitas, Municipio Zamora, jurisdicción de El Tocuyo. Hija de Bruno Gaona y Ninfia Rodríguez.
Marlene Josefina Gaona (Generación de 1955):
Suceso: Nacida el 2 de mayo de 1955 en la población de Arismendi, Estado Lara. Hija natural de Carmen Gaona, fue bautizada el 30 de agosto del mismo año.
Rama Región Falcón (La Vela de Coro)
Esta rama documenta la dispersión costera del apellido a principios de la gesta de Independencia bajo el estatus de familias libres de color en puertos estratégicos.
José Thomas Gaona (c. 1785):
Estatus histórico: Vecino del Puerto Real de La Vela de Coro, clasificado en los registros eclesiásticos bajo la categoría social de "pardo libre". Casado legítimamente con María de la Concepción García (hija de Pascuala).
María del Carmen de la Concepción Gaona García (Generación de 1812):
Marcador cronológico: Nacida el 16 de julio de 1812 en el Puerto de La Vela de Coro y bautizada el 27 de julio del mismo año por el cura interino Pbro. José Albares. Sus padrinos de bautizo fueron José García y María Rita López.
Rama Región Trujillo (Distrito Carache)
Rama que se introduce en los Andes trujillanos desde el inicio del siglo XIX, interactuando activamente con la vida social, civil y cultural de la comarca de Carache.
Juana Bautista Gaona (c. 1780):
Trascendencia: Una de las primeras mujeres portadoras del apellido Gaona identificadas documentalmente en el territorio de Carache. Registrada socialmente como "parda libre" y madre de Juana Bautista.
Juana Bautista Gaona -Hija- (Generación de 1802):
Dato de archivo: Nacida el 12 de junio de 1802 en El Carache, hija de Juana Bautista Gaona (parda libre). Sus padrinos de bautismo fueron Andrés Rosales y la parda libre Chiquinquirá Gaona, quien figura como una antecesora y pariente temprana clave en el eje trujillano.
II. Generación de Relevo Civil y Comercial (Trujillo / Carache)
Esta sección marca la consolidación de las familias locales a finales del siglo XIX y principios del XX, donde el apellido se vincula fuertemente con la historia comercial, pública y el desarrollo de Carache.
Don Luis María García Gaona (Generación de 1888):
Eslabón de relieve histórico: Personaje fundamental de la rama trujillana. Nacido en Carache en el año 1888 y fallecido en la ciudad de Mérida en 1966. Se desempeñó destacadamente como contador, comerciante, Secretario y Presidente del Concejo Municipal de Carache. Fue un pionero absoluto en la localidad: dinámico promotor del deporte (béisbol), impulsor del cine y la persona que trajo el primer vehículo de motor a Carache. Su filiación se confirma por el parentesco directo con su hermano Ramón y las actas de sus hijos. Contrajo alianza con Josefa Hernández en la década de 1910.
Ramón García Gaona (Generación de 1901):
Hecho documentado: Hermano del anterior, permaneció arraigado al territorio de Carache. Nacido aproximadamente en 1901 y fallecido a los 77 años de edad el 20 de abril de 1978 en Carache debido a un infarto agudo de miocardio. Su Acta de Defunción primaria confirma que era soltero, obrero, e hijo biológico del inmigrante Amador García y de Doña María del Carmen Gaona, lo que ratifica la estructura y ascendencia de esta rama. Murió soltero y sin descendencia.
III. Segunda Generación (Expansión y Retorno)
Los descendientes nacidos de la unión de Don Luis María García Gaona y Doña Josefa Hernández durante las décadas de 1910 y 1920 protagonizan el proceso de migración profesional interna (expansión) y la permanencia comunitaria (retorno) en Carache.
Josefina "Chepina" García Hernández (Generación de 1915 - Rama de Expansión):
Suceso biográfico: Protagonista del flujo migratorio hacia el estado Mérida a mediados del siglo XX. Su acta de defunción primaria (Partida N° 26 del 21 de mayo de 1985, Mérida) registra su fallecimiento a los 70 años de edad, lo que corrige y fija su nacimiento definitivo en mayo de 1915 (descartando la estimación anterior de 1924 o su nacimiento como gemela en 1926). Hija legítima de Luis María García Gaona y Josefa Hernández de García, estuvo casada con Luis Napoleón Landaeta Gutiérrez, dejando tres hijos: Luis Napoleón, Dusy Josefina y Libson Mariella Landaeta García.
Carmen Onésima García Hernández (Generación de 1920 - Rama de Retorno):
Dato aclaratorio: Nacida en Carache el 16 de febrero de 1920, presentada formalmente por su padre Don Luis M. García Gaona (comerciante) en el Municipio La Concepción. Su acta de nacimiento primaria corrige las cronologías que la situaban erróneamente en 1926, demostrando una diferencia de 5 años con su hermana Josefina. Permaneció en el territorio trujillano, convirtiéndose en un ícono de la juventud local como la Primera Reina del Deporte de Carache y madrina distinguida de los eventos públicos organizados por su padre.
José Luis "Cheli" García Hernández:
Registro de linaje: Hijo varón de Don Luis María García Gaona y Doña Josefa Hernández. Integrante de los hermanos criados en la casa solariega de Carache.
Ana Celina García Hernández:
Testimonio de afecto: Hija menor de Don Luis María García Gaona y Doña Josefa Hernández. Recordada con gran aprecio en las crónicas de la familia de Carache por su participación en la dinámica social y el resguardo de la memoria familiar.
APÉNDICE: Estructuración Metódica de Fuentes Consultadas
I. Fuentes Documentales y Archivísticas (Primarias)
Constituyen el núcleo empírico e incontrovertible de la investigación, permitiendo la datación exacta de hechos, la verificación paleográfica de cargos públicos y la fijación de la filiación consanguínea:
Actas del Ilustre Concejo Municipal del Distrito Carache (Estado Trujillo):
Libros de Sesiones (1933-1936): Registro de la asistencia y votaciones de García Gaona en calidad de Concejal Suplente, Miembro Principal y Síndico Procurador del Distrito.
Acta de la Sesión Extraordinaria (29 de octubre de 1937): Documento original que asienta su designación unánime como Secretario de la Cámara Municipal.
Libros de Acuerdos y Decretos (1940-1941): Evidencia documental de sus actuaciones como Vicepresidente y Presidente del Concejo Municipal de Carache.
Libro de Actas de la Cámara (Año 1971, Página 137): Texto del acuerdo unánime que decreta el epónimo de "Luis García Gaona" para el segundo Stadium establecido en la Avenida Carabobo.
Registros Civiles, Judiciales y Eclesiásticos:
Libro I de las Personas (Municipio Cegarra, 15 de diciembre de 1941): Acta de apertura oficial de los registros de defunción para el año 1942, rubricada de puño y letra por García Gaona en su condición de Presidente del Concejo.
Libros de Nacimientos y Presentaciones (Jefatura Civil del Municipio La Concepción, 1924-1926): Partidas de presentación legal de sus hijos legítimos Josefina, Carmen Onésima y José Luis García Hernández.
Acta de Defunción (Libro de Registros del Municipio El Llano, Merida, Partida N° 29, 25 de enero de 1966): Documento público expedido por el Prefecto Armando René Alarcón que certifica el fallecimiento de don Luis en la Clínica Mérida, detallando su edad (78 años), causa médica de muerte (bronconeumonía) y filiación legítima como hijo de Amador García y Abigail Gaona (revelando con precisión las variantes de los nombres de la línea materna).
Libros de Bautismos de la Parroquia San Juan Bautista de Carache: Registros eclesiásticos de la descendencia García Hernández (1926).
Registros de Propiedad e Inmuebles:
Títulos de Propiedad y Sucesiones del Archivo de Registro del Distrito Carache: Expedientes relativos a la sucesión de los Hermanos Rodríguez y los lotes ejidales de vegas a nombre del señor Abelardo Rodríguez en el sector de La Pandita.
Documentación histórica y técnico-legal localizada mediante la investigación institucional coordinada por el ciudadano Alexis Enrique Benítez, en su condición de Coordinador de Deporte de la Alcaldía Comunal de Carache. El hallazgo y la compulsa de los títulos originarios de cesión del terreno para el Complejo Deportivo (Stadium) se efectuaron a través de la solicitud formal ante la Oficina de Registro de Bienes Muebles e Inmuebles del Municipio Carache, bajo la atención y enlace de la Abg. Danny Balestrini, en coautoría y resguardo con los archivos físicos de la Oficina de Bienes Municipales de la Alcaldía del Municipio Carache.
II. Fuentes Orales y Testimoniales (Historiografía Oral y Vivencial)
Aportan la dimensión humana, la reconstrucción de la cotidianidad, las microhistorias y los datos de la cultura lúdica o institucional que escapan a las actas administrativas rígidas:
Testimonios del Ámbito Educativo, Deportivo y Comunitario:
Testimonio Oral de don Antonio Rodríguez (92 años de edad): Entrevista estructurada que proporcionó los datos relativos a la educación media de don Luis como Bachiller en la ciudad de El Tocuyo (Lara) y su posterior acreditación técnico-comercial como "Contabilista" en la ciudad de Trujillo.
Testimonio Oral de don Agustín Arrieche el 27 de Junio 2024: Entrevistado por Lic. José Piedra que proporcionó los datos relativos a los espacios físicos , los jugadores y semblanza de Luis García Gaona.
Testimonio Histórico de don Vicencio Balestrini: Memoria viva sobre el proceso de introducción del béisbol en las vegas de La Pandita, las técnicas de juego de la época, las identidades de los jugadores de las décadas de 1940 y 1950, y la evolución de la liga local hacia los equipos Pampero y Minumboc.
Testimonio de don Hugo Días: Declaración histórica y vivencial en su condición de jugador participante en la inauguración oficial del Estadio "Luis García Gaona".
Testimonio Oral de don Eccio Casasanta: Memorias relativas a la llegada de la inmigración europea a Carache, la confección de los primeros uniformes italianos y la constitución del club Roma en las inmediaciones del hotel de Hércules Santilli.
Testimonio Técnico del Profesor Pedro José Bravo: Entrevista e informes metodológicos sobre la estructuración de las categorías menores, las jornadas de entrenamiento diario en el stadium local y las estadísticas de los tetracampeonatos estatales obtenidos entre 1976 y 1984.
Memoria Epistolar, Familiar y de Historia Local:
Relatos Colectivos Familiares: Testimonios sistematizados de los hijos, nietos y primos de la línea García Hernández y González Hernández sobre las rutas de arriería de don Amador García desde Coro, su desempeño como maestro ebanista y el posterior traslado residencial de los ancianos esposos hacia la ciudad de Mérida.
Testimonio de la Lcda. Olga Muñoz García de Cabezas: Aporte de memoria oral e información documental sobre la historia local y familiar de la jurisdicción de Carache.
Testimonio del Dr. José Francisco Muñoz García: Entrevista y aporte de datos cronológicos e institucionales para la reconstrucción socio-política.
Testimonio del Lic. César Pernalete González: Recopilación testimonial y datos referenciales sobre los anales y el acervo cultural del municipio.
Testimonio de doña Graciela González: Testimonio vivencial y memoria oral sobre el entorno social, vecinal y humano de la comunidad carachense.
III. Fuentes Iconográficas, Paleográficas y de Registro Digital
Retrato Fotográfico de Época: Registro técnico-visual que muestra a don Luis María García Gaona ejerciendo sus funciones de hombre letrado frente a una máquina de escribir mecánica, testimonio de su pulcritud e identidad como funcionario e intelectual de la provincia.
Archivos Digitalizados de Documentos Originales: Fotografías en alta resolución pertenecientes al archivo privado de la investigación, las cuales sirvieron de base para realizar las transcripciones paleográficas e instrumentales de las actas de defunción y los encabezados de los libros de registro civil de 1941.
Archivos de Audio de Crónica Oral: Rodríguez, Antonio (Registro digitalizado de testimonios locales): Soporte sonoro que preserva los detalles sobre el diseño logístico de los uniformes azules y rojos, el rol organizativo de doña Margarita Rosales de Caruci y los desafíos deportivos interpueblo contra las novenas de Carora y Pampán.
Archivos de Crónica Digital: Fondo Documental "Pelota Pateada": Compilación de historia digital estructurada de forma sistemática con testimonios orales, registros estadísticos de campeonatos y anécdotas recuperadas de las publicaciones originales en soporte de red social del profesor e investigador de la localidad, Lic. Pedro Fuentes.
IV. Fuentes Contextuales e Historiográficas (Secundarias)
Aportan el marco analítico, jurídico y sociocultural necesario para situar el devenir del biografiado dentro de las coordenadas nacionales de su tiempo:
Marcos Jurídicos y Legales:
Código Civil de los Estados Unidos de Venezuela (Edición Oficial, 1941-1942): Utilizado como marco analítico para estudiar las responsabilidades y atribuciones jurídicas que poseían los Presidentes de los Concejos Municipales al momento de abrir y refrendar los libros de las Oficinas del Registro Civil (Artículo 451).
Constituciones de los Estados Unidos de Venezuela (Leyes Supremas de 1931 y 1936): Consultadas para el examen riguroso del estatuto de la nacionalidad por nacimiento (Ius Soli) y las restricciones políticas y de derecho público impuestas a los ciudadanos extranjeros para el ejercicio de concejalías, prefecturas y presidencias de cámaras edilicias.
Estudios Historiográficos y del Deporte:
González, Luis. (2002). Visión Histórica del Deporte Trujillano. Concejo Municipal del Municipio Valera: Oficina del Cronista de la Ciudad. (Utilizado como marco comparativo para fijar la cronología del fútbol salesiano en Valera frente a la emergencia civil en el Distrito Carache).
Portal Digital "Fútbol Criollo" (Historia del Fútbol en Venezuela): Base de datos histórica consultada originalmente en octubre de 2014 para el análisis contextual de los clubes amateurs y los intercambios interregionales en el occidente del país durante las décadas de 1960 y 1970.
Estudios Contextuales sobre la Historia General del Béisbol y de la Radiodifusión en Venezuela: Literatura empleada para caracterizar el auge continental de la disciplina de las cuatro esquinas y el impacto cultural que tuvieron las primeras transmisiones radiales sobre los jóvenes de las provincias del interior del país durante el periodo de entreguerras.
Poder Ejecutivo Municipal
Alcalde de la Jurisdicción: Carlos Enrique Iglesias Montilla.
Oficina Municipal de Cronista
Estatus: Ente adscrito a la Cámara Municipal.
Cronista Municipal de Carache: Carlos Enrique Rodríguez Arrieche.
Cuerpo Legislativo : Presidente del Concejo: Nery Daboin., Vicepresidente del Concejo: Juan José León. Concejales Principales::Lesvi SaavedraMaría del Valle Rojas, Jorge Abad Pérez, María Margarita Rojas, Lewis Trompetero. Equipo Técnico, Administrativo y de Custodia Documental: Francisca Mejías (Administradora de la Cámara Municipal): Responsable técnica de la localización física, resguardo, archivado y control de certificaciones de los títulos de propiedad históricas.Mendrys Domínguez (Secretaria Principal del Concejo): Custodia oficial y responsable directa del acceso riguroso, preservación y manejo de los libros originales de Actas de Sesiones de la Cámara Municipal.. Gerardo Meléndez: Secretario Asesor de la Cámara.Lobelia Benítez: Escribiente de la Cámara Municipal. Secretarias de oficina municipal María Mazzaglia, María Rosales y Elizabeth Linares.2026
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